Las cosas cambian, yo tengo fe en mi ateísmo, y eso me convierte en una incrédula de las mentiras ajenas, que son muchas y opacas. Tengo el don, o llamémosle” capacidad” de ver más allá que los demás. Sí, os preguntaréis que quien soy yo, pensaréis que una pretenciosa clarividente al límite de la locura, pero la realidad os alejará de este pensamiento injurioso.
Somos pocos los que tenemos que disimular esta atractiva y agotadora destreza. Tienes que tener una mente muy fría para no sufrir al ver constantemente que te rodean ineptos que intentan disimular su estupidez a base de falsa modestia, esclavitud servil y mimetismo rápido para disimular sus carencias, incluso a veces utilizan, ellas, el vil truco de la caída de párpado. No se puede ser más rastrero.
Por lo demás, es una constante lucha, en la que la tentación es tirar la sábana (toalla es lugar común demasiado trillado y pequeño para esta magnitud) y lanzarte con ella hacia un mundo de fantasía donde no existan los personajillos fáciles de mente estrecha y por qué no, felices.
Esto me hace recordar una frase del escritor británico olvidado, y ahora recuperado gracias al cine, Somerset Maughan:
“Sólo una persona mediocre está siempre en su mejor momento”.
2 comentarios:
No es recomendable intentar combatir ese mal. Principalmente porque su experiencia en las artes de la mediocridad los coloca en una posición muy ventajosa. La única forma de intentar luchar contra ellos es colocandose en su mismo nivel y en este caso perderíamos por falta total de experiencia.
soy mediocre confesa.
pero mi no recuerdo si alguna vez disfruté de "mi mejor momento", uff.
corrijo: mediocre y yeta, je
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