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10 cosas de una vida incompleta

¿Os habéis sentido alguna vez como que no tenéis nada completo? Que las cosas están a medias y no sabes cómo hacer para cerrarlas y terminarlas. Quizás es que no se pueda. Pero la sensación es de vacío. Hoy me siento así. Son las dos de la mañana y tres minutos y para paliar este nudo existencial y que me vuelva el sueño voy a hacer una lista chorra sobre cosas que hacen que sientas que tu vida sea incompleta.

Ya sabéis, se trata de ese tipo de listado que tanto se llevan y que los medios de comunicación tanto utilizan para conseguir más visitas, objetivo que no es el mío.

Si tenéis alguna que añadir,  bienvenida será:

1- No tener una casa propia.
2- No haber escrito nada bueno.
3- No tener un trabajo que te guste.
4- No sentir una vocación por nada en concreto.
5- Ir de puntillas sin hacer ruido.
6- No quejarte lo suficiente.
7- No decir lo que piensas (ésta va muy relacionada con la 6)..
8- No gritar cuando lo necesitas (ahora mismo).
9- No cumplir tus sueños, ni intentarlo.
10- No…

Ilusión azul

Abrió la puerta, nada más verla la abrazó. Ella soltó su mochila azul y le correspondió apretujándole aún con más pasión. Hicieron el amor en el suelo de la habitación. Dijo que tenía hambre y encargó al servicio de habitaciones un sándwich mixto para ella y uno de queso para él.
-¿Me quieres, Romeo? Preguntó mientras mordisqueaba un trocito de tomate.
-No, sólo deseo tu cuerpo, Julieta, my forbidden love. Una carcajada sin contención le siguió mientras se lanzaba, con teatral sigilo, hacia ella. En la cama, esta vez, se dieron un apasionado revolcón.
-Nos vendría bien un baño, dijo Julieta mientras le secaba el sudor de su vientre.
Llenaron la bañera de bolitas azules que hicieron muchísima espuma. Ella jugaba como una niña en la nieve mientras Romeo cantaba con desafino el ‘Te quiero’ de Nino Bravo.


-¿Es una idea loca? ¿Estás seguro?
La besó. La besó. La besó.
Hicieron el amor envueltos en gel mientras el agua se desbordaba con cada movimiento.
Se secaron mutuamente con las toallas azules bordadas y se tumbaron en la alfombra de la suite.
Desnudos, en posición de cuchara, Romeo la acunó mientras susurraba amor. Ella se durmió. Romeo se levantó cogió un cigarrillo, lo encendió, salió a la terraza y miró al cielo. Era de un azul casi marino. Volvió con ella. La acarició.
-¿Me quieres, Julieta?
-Sí. Respondió con su mirada en él.
De nuevo, sus cuerpos se penetraron. Los gemidos eran acompasados, sincronizados.
-Tengo sed mi Romeo.
Cogió una Heineken del minibar para ella y para él un benjamín de Moet&Chandon.
Brindaron mirándose a los ojos.
- Sí o sí. No quiero separarme. Te quiero. No va a ser como en la peli que me dejaste.
- My forbidden love, esta es la noche. Lo sé. Lo sabemos. Van a ver de lo que somos capaces. No te preocupes. Lo sé...Siempre estaremos juntos. Te lo prometo.
Julieta abrió su mochila, sacó su boli bic azul y una agenda de Jordi Labanda.
-Mira. Hoy es mi día fértil. Lo tengo controlado. Miré la página de ‘ser mamás’ o algo así. Era un rollo. Pero el calendario era la hostia. Hoy, nos dejarán en paz. Mis padres se quedarán a cuadros escoceses.
Le morreó. Le tocó y lo hicieron de nuevo, por quinta vez. El deseo parecía el mismo. No, era aún más intenso que las otras veces.
Unos golpes muy fuertes y seguidos les despertaron.
-¡Policía! ¡Abra la puerta!
Romeo se levantó tranquilo. Se puso sus vaqueros.
-Te quiero, my forbidden love. Le dijo al oído.
Abrió la puerta.
Dos policías le agarraron del brazo derecho y se lo retorcieron en la espalda.
El más joven recitó:
-Romeo Cárdenas, queda usted detenido. Cualquier cosa que diga podrá ser utilizada en su contra. Se le acusa de secuestro y abuso de Julieta Jiménez, menor de edad.
Ella, desnuda, se levantó de la cama, corrió hacia él y le abrazó. Sus lágrimas tocaron las mejillas de Romeo.
La mujer policía les separó. La cubrió con una manta azul. Le sacaron de la habitación. Julieta retenida, sin poder acercarse gritó entre sollozos:
-¡Vamos a tener un hijo!

Comentarios

Una madre ha dicho que…
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