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10 cosas de una vida incompleta

¿Os habéis sentido alguna vez como que no tenéis nada completo? Que las cosas están a medias y no sabes cómo hacer para cerrarlas y terminarlas. Quizás es que no se pueda. Pero la sensación es de vacío. Hoy me siento así. Son las dos de la mañana y tres minutos y para paliar este nudo existencial y que me vuelva el sueño voy a hacer una lista chorra sobre cosas que hacen que sientas que tu vida sea incompleta.

Ya sabéis, se trata de ese tipo de listado que tanto se llevan y que los medios de comunicación tanto utilizan para conseguir más visitas, objetivo que no es el mío.

Si tenéis alguna que añadir,  bienvenida será:

1- No tener una casa propia.
2- No haber escrito nada bueno.
3- No tener un trabajo que te guste.
4- No sentir una vocación por nada en concreto.
5- Ir de puntillas sin hacer ruido.
6- No quejarte lo suficiente.
7- No decir lo que piensas (ésta va muy relacionada con la 6)..
8- No gritar cuando lo necesitas (ahora mismo).
9- No cumplir tus sueños, ni intentarlo.
10- No…

Flash gordo


Todos los niños menos yo comían flash de pequeños, costaban diez pelas y había de todos los sabores y colores. Hoy cuando volvía a casa me he cruzado con un tipo muy gordo que degustaba su flash con apasionada fruición.
Tenía canas y una barriga cervecera de las que nutres bien cada día. Todo hacía pensar que sobrepasaba los cuarenta pero cuando me he detenido a observarle, sí, lo he hecho, me he dado cuenta de que su cara y la emoción con que sorbía eran los de un niño de no más de diez años. De pequeño seguro que era un niñito rubito y con cara de angelote y ahora no quedaba nada de aquella monería. Normalmente cuando de pequeño eres guapo de mayor vas perdiendo hermosura y, esta regla no científica se cumple exactamente igual a la inversa. Yo era una niña bastante feucha y ahora puedo parecer hasta resultona. Lo que más me preocupa de esta tonta reflexión es que quizás lo único que le quede al señor gordo de su niñez sea su pasión por los flash, ni sus sueños, ni sus amigos, ni siquiera su cara angelical. De pequeña yo quería ser profesora (por Laura Ingalls de ‘La casa de la pradera’) o arqueóloga (por ‘Indiana Jones’) y mi profesión actual no puede estar más alejada de lo que quería ser de mayor, creía en el amor para siempre y rápidamente me di cuenta de que era todo una patraña, mi muy mejor amiga se esfumó, mis padres cometieron mil y un error más que yo y, la vida de adulto es muy injusta.
Al menos el sr. Gordo tiene su flash pero ¿y a mí qué me queda?
Flash Gordon y todos los superhéroes de cómic. Son mil veces mejores que los farsantes cuentos de hadas. A soñar.

Comentarios

Che ha dicho que…
Con esa alegría que tienes hija, siempre habrá alguien que te quiera... Y sino siempre te quedará Nino.

Mi voz igual que un niño: "Ven aquí abrázame"
María ha dicho que…
Te quedan muchas cosas. Cómete un buen flash y empieza a recordar...

Besos mil!!

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