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10 cosas de una vida incompleta

¿Os habéis sentido alguna vez como que no tenéis nada completo? Que las cosas están a medias y no sabes cómo hacer para cerrarlas y terminarlas. Quizás es que no se pueda. Pero la sensación es de vacío. Hoy me siento así. Son las dos de la mañana y tres minutos y para paliar este nudo existencial y que me vuelva el sueño voy a hacer una lista chorra sobre cosas que hacen que sientas que tu vida sea incompleta.

Ya sabéis, se trata de ese tipo de listado que tanto se llevan y que los medios de comunicación tanto utilizan para conseguir más visitas, objetivo que no es el mío.

Si tenéis alguna que añadir,  bienvenida será:

1- No tener una casa propia.
2- No haber escrito nada bueno.
3- No tener un trabajo que te guste.
4- No sentir una vocación por nada en concreto.
5- Ir de puntillas sin hacer ruido.
6- No quejarte lo suficiente.
7- No decir lo que piensas (ésta va muy relacionada con la 6)..
8- No gritar cuando lo necesitas (ahora mismo).
9- No cumplir tus sueños, ni intentarlo.
10- No…

Creer o no creer en los horóscopos, ¿es esa la cuestión?

Desde mi más tierna infancia, no sé en qué momento lo aprendí, yo sabía que era sagitario y era una aventurera, que mi muy mejor amiga era acuario y era una líder nata, que mi madre era piscis y una soñadora empedernida que siempre veía el lado negativo de las cosas y que mi padre era virgo y un ser autoritario que imponía su santa voluntad por encima de quien fuese. Lo más cierto era que no se soportaban, nos hacían la vida imposible y no entendía por qué seguían juntos.  Los signos del zodiaco vivían conmigo sin haberlos buscado. 

A los 12 años cayó en manos de mi muy mejor amiga  y mías el libro de los libros, el sanctasantórum de nuestras vidas pre adolescentes: “Los signos del zodiaco y el amor” de Linda Goodman. Ahí descubrí el sentido de muchas cosas de mi vida, la cita que definía la relación entre un hombre virgo y una mujer piscis, que en esa época era lo único que intentaba entender  era:

—Peter —preguntó ella, tratando de hablar enérgicamente—, ¿cuáles son exactamente tus sentimientos respecto a mí?
—Los de un hijo fiel. Wendy.
 —Es lo que pensaba —dijo ella, y fue a sentarse sola en el rincón opuesto de la habitación.

La clave de mis padres la tenían los signos del zodiaco y me tranquilizó. Por esos tiempos también empecé a ver un señor que se llamaba Rappel y que tenía el pelo muy largo, vestía con túnicas y tenía unas gafas con patillas estrambóticas, Era divertido y decía predicciones sobre famosos, era como si el horóscopo solo fuese para gente de la jet set y los humanos de a pie tuviésemos que conformarnos con leer libros de astrología. Sus videncias eran muy graciosas, el único que se lo tomaba en serio era él. Hace unos años me lo encontré paseando por Sevilla sin su halo de divo que recordaba me pareció un señor como cualquier tendero del barrio.

Mis primeros amores fueron un aries y un escorpio, pero según el libro de Linda estos serían de mera transición y se acabarían antes de que me licenciara. Entonces apareció un súper géminis (éste fue de los que marcan tu vida) y, de nuevo Linda, lo tenía muy claro:

—… y no era uno, sino que eran cuatro!

Y así pasaron los años, entre idas y venidas amorosas, laborales y viajeras.  Un día descubrí a la que es una gurú de la amabilidad y la simpatía: Esperanza Gracia. Ella es maravillosa. Te cae bien aunque te esté diciendo: “Sagitario, ten cuidado que estás siendo muy creída y la gente te empieza a odiar”. Sus predicciones pueden ser más o menos acertadas, eso da igual, son suyas y me las creo. Además se ha adaptado muy bien a la era digital y está presente hasta en la más novedosa de las plataformas sociales. Eso es transformación y lo demás son tonterías Esperanza. 

Ahora, me he dado cuenta de que mi vida necesita otras cosas. Antes me leía 10 periódicos al día, quería estar informada de todo, saber de todo lo más cool y lo más novedoso de mi ciudad, una FOMO en toda regla.  No perderme ningún evento y sobre todo, no reconocer jamás que soy  una fan de los signos del zodiaco, el horóscopo y demás pseudo ciencia astrológica. Soy más superficial de lo que todos creían.

En fin, me divierto muchísimo leyendo las disparatadas bobadas de Horóscopo negro,  sobre todo en Facebook y twitter, me hacen sonreír solo con imaginarme cuál va a ser su siguiente    ocurrencia de los astros. También me acabo de enganchar a La bola de Úrsula, que parece que se dirige directamente a mí ya que su claim es: ”Ya no te avergonzará decir que lees el horóscopo”. Además junta moda y signos zodiacales. Una combinación perfecta para saber qué me voy a poner.

Una cosa muy importante que no puedo dejar de escribir y sé que os interesará: mi pareja es Leo, ya me lo predijo Linda Goodman cuando leí su libro a los 12 años:

“Entre sagitario y leo hay una empatía natural y una armonía fácil de alcanzar… logran una euforia refrescante”.

Tenemos un pequeño aries de tres años. Así que en casa somos tres signos de fuego que se divierten un montón, con las chispas necesarias para darle emoción al día a día.

Para que luego me digáis que no creéis en los horóscopos. Feliz viaje astral y vital. 

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